En el caso de Palencia, el conflicto gira en torno al proyecto de pantallas acústicas promovido por la empresa dependiente del Ministerio de Óscar Puente
En un contexto de disciplina interna férrea dentro del PSOE, la alcaldesa socialista de Palencia, Miriam Andrés, ha decidido dar un paso poco habitual.
Convocar una protesta ciudadana contra Adif frente a la Subdelegación del Gobierno.

La iniciativa, impulsada desde el propio Ayuntamiento, evidencia el creciente malestar institucional por determinados proyectos ferroviarios dependientes del Ministerio de Transportes.
Miriam Andrés se suma así a un reducido grupo de dirigentes socialistas de Castilla y León que han optado por confrontar abiertamente decisiones del Ejecutivo central cuando consideran que perjudican a sus territorios.
En esta línea se sitúa también el alcalde de León, José Antonio Díez, crítico con los planes del Ministerio de Transportes para el FEVE, que califica de “agravio constante” para su ciudad.
Ambos comparten una posición incómoda dentro del partido, marcada por la defensa de los intereses locales frente a la estrategia marcada desde Ferraz. 
El Ayuntamiento de Palencia convoca una manifestación contra la empresa que depende del Ministerio de Puente
En el caso de Palencia, el conflicto gira en torno al proyecto de pantallas acústicas promovido por Adif, que contempla la instalación de estructuras de hasta ocho metros de altura junto a las vías ferroviarias.
El Ayuntamiento considera que esta actuación consolida una barrera física en superficie y choca frontalmente con el modelo de integración ferroviaria que defiende el Consistorio, basado en el soterramiento de las vías, una reivindicación compartida con otras ciudades como Valladolid.
Hace apenas unos días, el Ayuntamiento de Palencia anunció la interposición de un recurso contencioso-administrativo contra Adif por la aprobación del proyecto.
Según el equipo de gobierno municipal, la iniciativa es “perjudicial para los intereses generales” de la ciudad y genera un impacto urbanístico, social y visual que afecta a numerosos barrios.
La alcaldesa avanzó entonces que la vía judicial no sería la única respuesta institucional.
Ese anuncio se ha materializado ahora en una convocatoria oficial de protesta, promovida directamente por el Consistorio y respaldada por todos los grupos políticos municipales.
Bajo el lema “El Ayuntamiento pide tu apoyo”, el llamamiento invita a los vecinos a concentrarse este martes a las siete de la tarde en la Plaza Mayor de Palencia para exigir a Adif la revisión del proyecto.

Convocatoria de manifestación del Ayuntamiento socialista de Palencia
La movilización partirá del centro de la ciudad y recorrerá la Calle Mayor, la Plaza de León y la Antigua Florida hasta concluir frente a la Subdelegación del Gobierno, sede de la representación del Ejecutivo central en la provincia.
Allí, un vecino dará lectura a un manifiesto elaborado por el Ayuntamiento y trasladado previamente a todas las formaciones políticas con representación municipal.
La convocatoria cuenta con el respaldo explícito de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palencia, cuyos logotipos figuran en el cartel institucional difundido por el Ayuntamiento.
El gesto subraya el carácter transversal de la protesta y refuerza la imagen de una alcaldesa socialista dispuesta a plantar cara a una empresa pública dependiente del Gobierno de su propio partido cuando considera que los intereses de la ciudad están en juego.
Rebelión en Tierra de Campos: El Grito de una Ciudad frente al Gigante de Hierro
¿Lealtad al partido o lealtad al pueblo? La alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, cruza el Rubicón político y convoca a la ciudadanía a una movilización histórica frente a la Subdelegación del Gobierno.
El soterramiento de las vías del tren no es solo una obra; es el alma de una ciudad que se niega a quedar dividida por un muro de hormigón.
El Despertar de la Discordia
En los pasillos del Ayuntamiento de Palencia, el aire se siente denso.
No es para menos. Miriam Andrés, una figura de peso dentro del socialismo regional, ha tomado una decisión que ha hecho vibrar los cimientos de Ferraz y de las oficinas centrales de Adif en Madrid.
Al romper la disciplina de voto y de mensaje de su propia formación, la alcaldesa ha dejado claro que, antes que militante, es palentina.
La controversia nace del proyecto de integración del ferrocarril.
Lo que para los técnicos en Madrid son planos de eficiencia y nodos logísticos, para los vecinos de Palencia es una cicatriz abierta que amenaza con partir la ciudad en dos.
Adif insiste en una solución que muchos consideran un “parche” estético, mientras que el clamor popular exige el soterramiento total: la única vía para que Palencia respire y crezca sin barreras.
La Batalla por la Dignidad Urbana
“No podemos permitir que el progreso de unos sea el aislamiento de otros”, comentan en las plazas.
La decisión de Andrés de llamar a la manifestación frente a la Subdelegación del Gobierno es un movimiento de ajedrez político de alto riesgo.
Al señalar directamente a la representación del Ejecutivo central, la alcaldesa está enviando un mensaje de socorro y rebeldía: Palencia no es una nota al pie de página en los presupuestos generales.
La tensión ha escalado tras meses de reuniones estériles. Los ciudadanos sienten que el gigante ferroviario (Adif) actúa con una prepotencia técnica que ignora la realidad social de la zona.
La alcaldesa, al ponerse al frente de la pancarta, transforma una queja vecinal en una crisis institucional de primer orden.
Es el David contra Goliat moderno, donde las piedras han sido sustituidas por argumentos urbanísticos y la honda por la voluntad de un pueblo.
Un Futuro en Juego
El impacto de esta ruptura es total. Si la manifestación logra el eco esperado, Adif se verá obligado a reconsiderar sus planes o, al menos, a sentarse a negociar con una ciudad que ya no acepta un “no” por respuesta.
La pregunta que flota en el aire es: ¿cuál será el precio político para Miriam Andrés? Pero para ella, parece que el precio de quedarse callada era mucho más alto: el silencio de una Palencia condenada al muro.
Mañana, las calles de Palencia no solo hablarán de trenes; hablarán de respeto, de identidad y de la valentía de una líder que decidió que su ciudad valía más que su carné de partido.
I. El Amanecer de una Traición Política
Palencia, esa ciudad que a menudo pasa desapercibida en los mapas de las grandes inversiones, se despertó con un estruendo que no provenía de las máquinas de vapor ni de los motores de alta velocidad. El estruendo era el silencio roto de su alcaldesa, Miriam Andrés.
En la política contemporánea, donde la lealtad al carné de partido suele ser el oxígeno de los líderes, Andrés ha decidido asfixiar su carrera en Madrid para que su ciudad pueda respirar.
La ruptura de la disciplina de voto no es un acto baladí. Es, en esencia, un suicidio político programado o, quizás, el nacimiento de una nueva forma de municipalismo.
Al llamar a los ciudadanos a manifestarse frente a la Subdelegación del Gobierno, Andrés no solo está apuntando a un edificio de piedra; está señalando directamente al despacho del Ministro de Transportes y a la cúpula de Adif.
II. Adif: El Gigante de Hierro vs. El Urbanismo Humano

El conflicto tiene un nombre técnico frío: “Integración del Ferrocarril en Palencia”.
Pero tras los tecnicismos se esconde una realidad física aterradora para los vecinos. El proyecto actual contempla una barrera que, lejos de soterrar las vías, propone una serie de muros y pasos elevados que condenarían a los barrios periféricos a una segregación perpetua.
Para los ingenieros de Adif, Palencia es un “paso necesario” hacia el norte. Para los palentinos, su ciudad no es un lugar de paso, es un lugar de vida.
La insistencia de la entidad estatal en mantener las vías en superficie, protegidas por pantallas acústicas de metros de altura, ha sido descrita por los urbanistas locales como “una puñalada en el centro del mapa”.
III. El Factor Humano: Miriam Andrés contra el Espejo
¿Qué lleva a una alcaldesa socialista a enfrentarse a un Gobierno central de su mismo color? La respuesta está en las calles.
Durante meses, Miriam Andrés ha escuchado el llanto de los comerciantes cuyos locales quedarán en la “zona muerta” y el temor de los padres que ven cómo el camino al colegio se convierte en un laberinto de cemento.
En las reuniones privadas, se dice que la presión fue insoportable. “Miriam, tienes que entender la viabilidad económica”, le decían desde la capital. Su respuesta, ahora pública, ha sido tajante: “La viabilidad de mi ciudad no se negocia con una hoja de Excel”.
Este desafío ha creado una onda expansiva en la política regional. Los barones del partido observan con una mezcla de respeto y temor; si Andrés triunfa, habrá sentado un precedente donde la ética local vence a la jerarquía nacional.
IV. La Geografía del Conflicto: Un Paseo por la Zona Cero
Si caminamos hoy por la zona de los Jardinillos o el barrio del Carmen, percibimos la tensión. Hay pancartas colgando de los balcones.
No son pancartas de ideología derecha o izquierda; son pancartas de identidad. La manifestación convocada no es un acto partidista; es un acto de supervivencia urbana.
El proyecto de Adif pretende que los trenes de Alta Velocidad crucen la ciudad como una exhalación, pero a cambio, Palencia debe aceptar ser dividida.
Es el “impuesto del progreso”. Sin embargo, la alcaldesa ha argumentado con maestría que otras ciudades de similar tamaño han logrado el soterramiento. “¿Por qué Palencia es menos?“, es la pregunta que resuena en cada cafetería de la Calle Mayor.
V. Consecuencias: ¿Hacia dónde va la rebelión?
El Gobierno central se encuentra en una posición incómoda. Desautorizar a su propia alcaldesa en vísperas de una movilización masiva sería un desastre de relaciones públicas. Ceder ante ella podría abrir la “caja de Pandora” de otras ciudades que también exigen soterramientos costosos.