Entre las musas del modisto Valentino Garavani, fallecido en Roma a los 93 años de edad, figuraba la modelo sevillana Naty Abascal, con quien mantenía una estrecha amistad

Valentino –
Montaje propio

El diseñador Valentino Garavani (Voghera, 1932) ha fallecido a los 93 años de edad en un lunes muy trágico.
Tal y como se ha confirmado, el modisto italiano murió por causas naturales en su residencia de Roma.
«Nuestro fundador, Valentino Garavani, falleció hoy en su residencia romana, rodeado de sus seres queridos.
Su velatorio tendrá lugar en la Plaza Mignanelli, número 23, el miércoles y el jueves, de 11 a 18 horas.
El funeral tendrá lugar el viernes en la Basílica Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, en Piazza della Repubblica 8 de Roma, a las 11 horas», rezaba el comunicado.
El fallecimiento del diseñador ha dejado un gran vacío en el mundo de la moda, que el pasado año perdió al diseñador Giorgio Armani.
De Voghera al Olimpo de la moda
El 11 de mayo de 1932 llegaba al mundo Valentino Garavani en la localidad italiana de Voghera, en la región de Lombardía.
El italiano recibió ese nombre en honor al actor Rodolfo Valentino.
Desde pequeño mostró interés por el mundo de la moda mientras estudiaba en una escuela de su tierra natal, donde aprendió el oficio gracias a su tía Rosa y a la diseñadora local Ernestina Salvadeo.

Con tan solo nueve años, diseñó sus primeros modelos tras ver la película La chica Ziegfeld.
En plena adolescencia, un viaje a la provincia de Barcelona lo cambió todo al ver a una mujer vestida con un traje confeccionado en terciopelo rojo, según confesó años después a la revista Vogue.
Valentino decidió perseguir su sueño y, a los 17 años, se trasladó a París con el apoyo de sus padres, Teresa de Biaggi y Mauro Garavani, para continuar su formación.
Allí estudió en la École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne.
Durante sus primeros años profesionales trabajó con reconocidos diseñadores como Jacques Fath y el guipuzcoano Cristóbal Balenciaga.
Posteriormente lo hizo con Jean Desses, donde colaboró en el diseño del estilo de la condesa Jacqueline de Ribes.
También trabajó durante dos años con Guy Laroche.
Finalmente, en 1959, regresó a Italia y fundó su propia casa de moda en la Via Condotti de Roma, con el apoyo económico de su padre y un socio, iniciando así una estrecha y duradera relación profesional con la ciudad.
Las musas de Valentino
Una de las mujeres que aupó al modisto italiano fue la socialité y primera dama estadounidense Jackie Kennedy.
Su relación comenzó en 1964, un año después del fallecimiento del presidente John F. Kennedy.
Por aquel entonces, Jackie era una de las mujeres más elegantes de la crónica social internacional y ambos entablaron una estrecha amistad.
Se convirtió en la mejor embajadora del diseñador, y los encargos al diseñador se multiplicaron, de modo que Valentino abrió un nuevo atelier en Milán.

Su deseo de resaltar la feminidad de la mujer y su pasión por el color rojo, cautivaron a grandes figuras de la cultura y la realeza, que pasaron a formar parte del grupo conocido como las musas de Valentino.
La reina Sofía también se convirtió en clienta habitual del modisto italiano. De hecho, María Antonia Molinero, una de las hermanas Molinero y diseñadoras fetiche de la reina Sofía, solía visitar el citado atelier de la ciudad italiana.

La primera mujer de la realeza que confió en la aguja de Valentino para el día de su boda fue la princesa Sibilla Weiller y Torlonia, una de las parientes lejanas del rey Felipe VI. Posteriormente, lo hizo la reina Máxima de Holanda, que le pidió que confeccionara su vestido de novia, al igual que hizo la princesa Marie Chantal Miller.

La socialité filipina Isabel Preysler y la modelo Rosario Nadal —expareja del príncipe Kyril de Bulgaria— también lucieron diseños del italiano, al igual que Naty Abascal, otra de las embajadoras ligadas a la historia de la firma. Su relación con el diseñador derivó en una profunda amistad.

Naty Abascal y Valentino
Instagram
Del mundo del cine, figuras como la actriz Anne Hathaway se rindieron ante los diseños del modisto. Curiosamente, Valentino realizó un cameo en la película El diablo viste de Prada, que Hathaway protagonizó junto a la intérprete Meryl Streep.
El imperio de Valentino
Valentino creó uno de los imperios más poderosos del mundo de la moda —actualmente cuenta con más de 200 tiendas propias y presencia en unos 1.300 puntos de venta multimarca a nivel global—. Sin embargo, el 10 de enero de 1998 los medios publicaban que el modisto había vendido su marca por 300 millones de dólares al grupo HDP, aunque siguió al frente de la dirección. Más tarde, este grupo vendió la firma a la histórica empresa textil italiana Grupo Marzotto.

Valentino
EP
En 2005 se creó Valentino Fashion Group, un conglomerado de moda que agrupaba firmas como Valentino, Hugo Boss o Missoni.
Por aquel entonces, Valentino seguía al pie del cañón. Sin embargo, los rumores sobre su retirada eran cada vez más frecuentes. En 2007 anunció su retirada, dejando al cargo a Alessandra Facchinetti, quien al año siguiente fue sustituida por Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli. La historia de este dúo también es conocida, así como su separación y su triunfo en solitario en diferentes casas, hecho que ocurrió en 2016.
A día de hoy, la firma está controlada por el holding MFI Luxury Srl, en el que Mayhoola, el fondo de inversión respaldado por un destacado grupo inversor de la familia real de Qatar, posee el 70 % de las acciones.
Giancarlo Giammetti, su eterno compañero de vida
Si hablamos de la firma Valentino, hay que hacer referencia a un hombre que siempre ha permanecido a la ‘sombra’ del diseñador: el empresario italiano Giancarlo Giammetti.

Valentino y Giancarlo Giammetti
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Ambos se conocieron en 1960, cuando él tenía 18 años y Valentino 28, y fue entonces cuando decidieron poner en marcha la firma. Incluso después de la venta, siguieron al frente del poderoso imperio que habían creado.
Entre ellos también surgió una historia de amor que duró doce años y, aunque finalizó en ruptura, quedó una estrecha amistad y continuaron trabajando juntos profesionalmente.

Valentino y Giancarlo Giammetti
Instagram
«Giancarlo y yo nos entendemos perfectamente. Pero su carácter es totalmente contrapuesto al mío. Yo siempre estoy metido en el estudio. Solo hay tres cosas que realmente sé hacer: coser un vestido, decorar una casa y entretener a la gente», confesó el modisto cuyo fallecimiento ha teñido de luto el mundo de la moda.