¡No vas a creer lo que Shakira acaba de hacer! La cantante ha pasado de la tristeza a la acción y sus ex suegros son los que están pagando el precio más alto.

Tras una década de convivencia, la colombiana ha puesto a la venta la propiedad donde viven los padres de Piqué, dejándolos prácticamente en la calle. Es el golpe final de una guerra que parece no tener tregua y que demuestra que con una loba herida no se juega.

La humillación pública ha sido devuelta con un contrato de venta. Conoce los motivos ocultos detrás de esta drástica medida haciendo clic en el enlace que te dejamos abajo.
La separación entre Shakira y Gerard Piqué continúa escalando hacia niveles de tensión que pocos imaginaron cuando anunciaron su ruptura hace meses.
Lo que comenzó como un comunicado oficial pidiendo respeto por la privacidad de sus hijos, se ha transformado en una batalla legal y emocional que ahora alcanza a los padres del ex futbolista, Joan Piqué y Montserrat Bernabéu.
La cantante colombiana, decidida a cerrar definitivamente su etapa en Barcelona para iniciar una nueva vida en Miami, ha ejecutado un movimiento que ha dejado a la opinión pública dividida: la puesta en venta de las propiedades familiares, incluyendo la residencia donde habitan sus ex suegros.

Durante más de una década, la relación entre Shakira y la familia de Piqué parecía ser de una armonía inquebrantable. Sin embargo, tras revelarse la relación de Gerard con Clara Chía, los cimientos de esa cordialidad se desmoronaron.
Informaciones recientes sugieren que la barranquillera se sintió profundamente traicionada no solo por su pareja, sino también por su suegra, Montserrat Bernabéu, quien habría tenido conocimiento de las infidelidades de su hijo mucho antes de que salieran a la luz pública.
Fotos de la madre de Piqué compartiendo momentos cómplices con Clara Chía fueron, para muchos, la confirmación de una complicidad que Shakira no está dispuesta a perdonar.
El conflicto inmobiliario se centra en un complejo de tres viviendas ubicadas en la exclusiva zona de Esplugues de Llobregat. Aunque Shakira y Piqué nunca contrajeron matrimonio, sus negocios y propiedades quedaron entrelazados.
Actualmente, las residencias están bajo una estructura societaria que ha entrado en el proceso de liquidación tras la ruptura. Al ponerse en venta el terreno que engloba tanto la casa principal como las de los familiares, los padres de Piqué se ven enfrentados a un desalojo inminente.
Esta decisión es vista por algunos sectores como una represalia directa de la artista ante el desaire sufrido por parte de quienes consideraba su familia política.
Testigos cercanos a la pareja relatan que la tensión llegó a su punto máximo durante eventos públicos, como los partidos de béisbol de su hijo mayor, Milán. En dichos encuentros, se reportó que la frialdad entre Shakira y Montserrat era evidente, con gestos que denotaban una fractura total.
Los rumores indican que la madre del ex jugador del FC Barcelona llegó a comparar de manera poco favorable a la colombiana con la nueva pareja de su hijo, elogiando la supuesta educación y carácter de Clara Chía.
Ante estos agravios, la respuesta de Shakira ha sido contundente y legalmente amparada: recuperar el control total de sus activos antes de su mudanza definitiva a Estados Unidos.
El proceso de venta está siendo gestionado por una inmobiliaria de lujo que ya ha comenzado a mostrar la propiedad a potenciales compradores. El inmueble no es solo una estructura de cemento; es el lugar donde Shakira descubrió algunas de las pistas más insólitas sobre la doble vida de Piqué.
Se ha vuelto viral la anécdota de la nevera, donde la cantante notó que ciertos alimentos que a su pareja no le gustaban desaparecían misteriosamente cuando ella estaba de viaje, activando su “sexto sentido” latino y llevándola a la amarga verdad.
Mientras Gerard Piqué ya se ha establecido en un lujoso ático en el centro de Barcelona junto a Clara Chía, sus padres enfrentan un futuro incierto respecto a su vivienda actual. La opinión pública ha reaccionado de forma masiva en redes sociales.
Mientras unos critican la dureza de Shakira al afectar a personas de la tercera edad, una gran mayoría apoya a la cantante, argumentando que nadie está obligado a mantener a la familia de un ex que ha sido infiel y a unos suegros que no mostraron lealtad.
Este episodio marca el clímax de una de las rupturas más mediáticas de la última década. Shakira, empoderada y enfocada en su carrera musical que ha resurgido con éxitos mundiales, parece haber dejado atrás la etapa del duelo para entrar en la de la resolución.
El desalojo de sus suegros es, simbólicamente, el último hilo que la ataba a una vida en España que terminó en decepción.
Ahora, con la mirada puesta en el horizonte de Miami, la loba deja claro que no solo factura, sino que también decide quién tiene derecho a permanecer en su territorio.