Pique en El Hormiguero: Juan del Val reprocha a Pablo Motos haberse comido el arroz que le preparó Nuria Roca
Juan del Val reprocha en directo a Pablo Motos haberse llevado un táper del arroz al horno que Nuria Roca había preparado en casa

La tertulia política de cada jueves en El Hormiguero suele estar marcada por el análisis de la actualidad y el intercambio de opiniones entre sus colaboradores habituales.
Sin embargo, en la noche del 26 de febrero, la conversación derivó hacia un terreno mucho más doméstico y desenfadado cuando Juan del Val protagonizó un divertido reproche dirigido a Pablo Motos, con un inesperado protagonista: un arroz al horno preparado por Nuria Roca.
Como es habitual, Juan del Val acudió al programa junto a Nuria Roca, Tamara Falcó y Cristina Pardo para comentar los asuntos políticos del momento.
Pero antes de entrar en materia, el escritor decidió ajustar cuentas en tono humorístico con el presentador.
Nada más tomar asiento, dejó entrever su enfado acumulado durante toda la semana.
“He estado de viaje en Tenerife y Nuria me dice: ‘Voy a hacer un arroz al horno fantástico’”, comenzó relatando con visible énfasis.
El plato, explicó, es una de las especialidades de su esposa, orgullosa valenciana y reconocida por su destreza en la cocina.
Tras varios días fuera de casa, Juan regresó con la expectativa de disfrutar del prometido manjar.

“Llego con muchas ganas y me dice que no queda porque se lo han comido mis hijos”, continuó.
Hasta ese momento, la historia parecía limitarse a una anécdota familiar sin mayor trascendencia.
Sin embargo, el giro llegó cuando añadió un detalle que encendió la chispa del pique en plató: “Pues luego aparece Pablo por el camerino y Nuria le trae un túpper de arroz”.
Las risas no se hicieron esperar, aunque en el tono de Juan se percibía una mezcla de ironía y sorpresa real.
El colaborador insistió en que no entendía cómo, después de quedarse sin probar el plato en su propia casa, el presentador sí había sido agraciado con una ración especial.
Pablo Motos, lejos de esquivar la broma, respondió con naturalidad y también con cierta picardía.
“Nuria le regala el arroz a quien quiere. Entiendo que se lo regala a quien más ilusión le hace. Me ha alegrado la tarde”, replicó el conductor del programa, defendiendo su inesperado privilegio gastronómico.
La respuesta provocó nuevas carcajadas entre los tertulianos, pero Juan del Val no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de rematar la escena con una frase que rápidamente se convirtió en el momento más comentado de la noche.
“Yo llegaba con la misma ilusión y me dice que se lo han comido los niños.
¿Tú eres hijo mío?”, lanzó mirando a Motos, en un tono que combinaba teatralidad y complicidad.

El intercambio evidenció la cercanía y la amistad que une a los miembros habituales de la tertulia.
Más allá del debate político que caracteriza la sección, los momentos personales y las anécdotas compartidas suelen aportar un aire distendido al programa.
En esta ocasión, el arroz al horno se convirtió en símbolo de esa complicidad que permite bromas sin filtro y reproches cargados de humor.
Nuria Roca, presente en la mesa, no intervino de forma extensa en el cruce, pero su gesto divertido confirmó que todo formaba parte de la dinámica habitual entre ellos.
La escena mostró cómo los límites entre la vida privada y el plató se diluyen cuando existe confianza.
Lo que comenzó como una pequeña frustración doméstica terminó siendo uno de los momentos más comentados de la velada.
El público pudo comprobar una vez más que, además de analizar la actualidad, el equipo de El Hormiguero mantiene una química que trasciende la pantalla.
Las bromas sobre el arroz no hicieron sino reforzar la imagen de un grupo consolidado, capaz de convertir cualquier anécdota cotidiana en contenido televisivo.
Al final, el supuesto enfado quedó en una divertida anécdota que aportó frescura a la tertulia.
El arroz al horno de Nuria Roca no solo alimentó a Pablo Motos, sino que sirvió para cocinar uno de esos momentos espontáneos que demuestran que, en televisión, las historias más simples pueden generar las escenas más memorables.
