Una concejala se adjudicó un piso de protección oficial

El Gran Wyoming dedicó su monólogo inicial en ‘El Intermedio’, de la Sexta, al caso de Rocío Gómez, política del PP que se otorgo a sí misma un piso en Alicante, algo por lo que ha decidido dimitir.
El presentador no dudó en cargar contra ella, definiendo la forma de actuar de muchos políticos españoles como el ‘medatodolomismo’: “Todo se la suda.
Como la ya exconcejala de urbanismo de Alicante, Rocío Gómez, del Partido Popular, por cierto, que este fin de semana ha tenido que dimitir por haberse adjudicado una vivienda pública por la patilla”, comenzó diciendo.
“Este caso de corrupción es como la Gioconda, está lleno de detalles y hay una señora que se ríe en nuestra cara.
Vamos a empezar por el principio.
Alicante llevaba 20 años sin construir una sola vivienda pública, hasta que empezó a desarrollarse el residencial Les Naus”, explicó.
“Está situado en una de las zonas mas pijas de la ciudad.
El promotor decidió dar algunos pisos, sin proporcionar la oferta a la ciudadanía, porque hay cosas que es mejor vivirlas en silencio.
Esta vez la suerte no cayó tan repartida, entre los 140 afortunados que les cayó uno de esos pisos de protección oficial, estaban algunas de las mejores familias de alicante”, prosiguió diciendo.
El Gran Wyoming: “Es un absoluto desprecio por la ciudadanía”
Repasando las personas que se llevaron una de esas nuevas viviendas construidas: “El notario de la promoción, el arquitecto, dos hijos y un sobrino de la directora general de contratación pública, o la propia Ricio Gómez, concejala de urbanismo.
La concejala y la directora general han dimitido, ojo, han dejado sus cargos, pero no han renunciado a su piso”.

“Ahora no tienen trabajo, pero tienen un piso que vale el doble que lo que les costó porque la mitad se pagó con tus impuestos.
Esto nos da una idea de la crisis de vivienda. Detengámonos en la categoría.
Es un absoluto desprecio por la ciudadanía y denota prácticas de quien se cree impune y esta acostumbrado a convertir lo público en su corte”, mantuvo.
“La oposición ha llevado el caso a los tribunales, pero, ¿qué más da? Se quedará en nada, porque son representantes del ‘medatodolomismo’, otros dirán que los tiene cuadrados, eso es cierto, 90 metros útiles”, sentenció.
“TODO SE LA SUDA”: EL GRITO DE WYOMING QUE RETUMBA DESDE ALICANTE HASTA EL CIELO POLÍTICO
La indignación no tiene fronteras, pero tiene nombre propio.
El Gran Wyoming pone el dedo en la llaga del escándalo que sacude el Ayuntamiento de Alicante, desnudando una gestión del Partido Popular que, en sus propias palabras, parece operar bajo un mantra de absoluta indiferencia hacia el decoro institucional. ¿Es desidia o es impunidad?
I. El Púlpito de la Verdad Ácida

Cuando El Gran Wyoming se ajusta la corbata y mira fijamente a la cámara, el espectro político contiene el aliento.
Esta vez, el foco no estaba en Madrid, sino en las costas de Alicante, donde un nuevo episodio de presuntas irregularidades y gestión cuestionable por parte del PP ha encendido las alarmas.
Con el sarcasmo que lo caracteriza, pero con una dureza inusual, el presentador sentenció la actitud de los populares con una frase que ya es viral: “Todo se la suda”.
No es solo una crítica al uso de los fondos o a las decisiones administrativas; es una crítica a la estética de la impunidad.
Wyoming desglosó cómo, tras años de titulares judiciales, la estructura del partido en la capital de la Costa Blanca parece haber desarrollado una piel de rinoceronte ante las críticas de la oposición y el malestar ciudadano.
II. Alicante: El Oasis del Descaro
El escándalo en el Ayuntamiento de Alicante no es un hecho aislado, sino que se presenta como el síntoma de una enfermedad crónica.
Desde contratos bajo sospecha hasta una gestión de los servicios públicos que deja mucho que desear, el PP alicantino se encuentra en el ojo del huracán.
Wyoming, fiel a su estilo de “analista del absurdo”, subrayó cómo las explicaciones oficiales suelen ser más surrealistas que el problema mismo.
“Parece que viven en una realidad paralela donde la ética es una sugerencia y no una obligación”, comentaba el presentador mientras los gráficos en pantalla mostraban las conexiones del caso.
La indignación de Wyoming conecta con un sentimiento latente en la calle: la sensación de que, pase lo que pase en los juzgados, en el despacho de alcaldía la consigna es “seguir adelante como si nada”.
III. El Factor “Impunidad Confortable”
Lo que más molesta en este escenario no es solo el posible error administrativo, sino la arrogancia del silencio.
Wyoming destacó que el PP de Alicante parece haber perfeccionado el arte de ignorar el escándalo.
Mientras la oposición exige auditorías y los ciudadanos piden transparencia, el equipo de gobierno se refugia en una mayoría que utilizan como escudo, no como responsabilidad.
El término “Todo se la suda” no fue una elección al azar.
Es la descripción técnica de un sistema que ha dejado de temer las consecuencias políticas de sus actos
Para Wyoming, este escándalo es la prueba de que el sistema de contrapesos en el ayuntamiento está siendo asfixiado por un rodillo que no acepta preguntas ni admite fallos.
IV. La Reacción en Redes y el Coste Político
La intervención de Wyoming ha actuado como un catalizador. En una ciudad que vive del turismo y de su imagen exterior, que la televisión nacional pinte un cuadro de “desidia y desvergüenza” es un golpe bajo la línea de flotación del alcalde y su equipo.
Los ciudadanos de Alicante, cansados de ser protagonistas por noticias judiciales, han encontrado en la voz del presentador un eco a su propia frustración.
¿Habrá consecuencias? En la política de “muro” que practica el PP local, parece difícil. Sin embargo, el desgaste es real.
Wyoming ha recordado que el poder no es una propiedad privada, sino un préstamo de los ciudadanos que se puede revocar cuando el desprecio por lo público se vuelve la norma.
V. La Anatomía de un Sistema Estanco
Para entender por qué Wyoming utilizó una expresión tan cruda como “todo se la suda”, es necesario descender a los sótanos de la administración alicantina. No estamos ante un desliz burocrático, sino ante lo que los analistas denominan “poder inercial”.
Tras décadas de hegemonía de una misma sigla, los mecanismos de control interno parecen haberse oxidado hasta volverse inoperantes.
El Gran Wyoming, en su análisis, puso el foco en la red de contratos menores y adjudicaciones “a dedo” que, supuestamente, han beneficiado a un entorno empresarial muy específico.
Esta forma de proceder no solo erosiona las arcas públicas, sino que lanza un mensaje devastador a la sociedad: la competencia real y el mérito no valen nada frente a la cercanía al despacho adecuado. “Es el capitalismo de amiguetes elevado a la categoría de Bellas Artes”, ironizaba el presentador.
VI. El Silencio de los Culpables y el Ruido de las Víctimas
Mientras en el plató de El Intermedio se desmenuzaban las facturas y los correos electrónicos comprometedores, en las calles de Alicante el sentimiento es de una fatiga democrática.
¿Cómo es posible que una ciudad con tanto potencial se vea arrastrada cíclicamente al fango judicial?
La respuesta reside en la estrategia de comunicación del equipo de gobierno: el aislamiento voluntario.
Al ignorar las preguntas de la prensa independiente y refugiarse en actos protocolarios blindados, el PP de Alicante ha creado una burbuja donde el escándalo no penetra.
Sin embargo, Wyoming recordó que las burbujas, por definición, terminan estallando. “Pueden cerrar las ventanas del ayuntamiento, pero el olor a chamusquina se nota desde la Explanada”, sentenció.
VII. El Impacto en la Juventud y el Futuro del Civismo
Uno de los puntos más agudos de la crítica de Wyoming fue el daño colateral que este “pasotismo” institucional causa en las nuevas generaciones. Cuando los jóvenes ven que los escándalos se suceden sin que ruede ninguna cabeza, el resultado es el cinismo político.
“¿Qué le estamos diciendo a un chaval que estudia para su oposición o que intenta abrir un negocio legalmente?”, se preguntaba Wyoming.
El escándalo de Alicante no es solo un tema de números; es un tema de pedagogía social.
Si el poder político demuestra que las normas son elásticas para ellos, la base del contrato social se desintegra. El mensaje de “todo se la suda” es, en última instancia, un certificado de defunción de la ética pública si nadie le pone freno.
VIII. Hacia una Regeneración: ¿Hay Luz al Final del Túnel?
La crónica no puede terminar solo en la denuncia.
El eco de las palabras de Wyoming ha provocado que asociaciones vecinales y colectivos de transparencia empiecen a organizarse con más fuerza.
La movilización ciudadana es el único antídoto contra la desidia de quienes se creen intocables.
Alicante merece ser noticia por su luz, por su dinamismo y por su gente, no por ser el escenario de una farsa donde el dinero de todos se pierde en laberintos de favores.
La “indignación de Wyoming” es la de miles de palentinos y alicantinos que esperan que, de una vez por todas, la política deje de ser un negocio privado y vuelva a ser un servicio público.